Esos sobrados intelectuales de humanidades y sus imposturas intelectuales
Febrero 7th, 2010 by admin | No Comments | Filed in Sin categoría
Hay algo peor que un poético que desdeña las ciencias naturales. Un poético que finge asimilar de ciencia y preña su rollo de impostura, ininteligibilidad y una buena colección de palabrejas que han sido tomadas prestadas del medio verificado.
A esta tipo pertenecen autores que los intelectuales de ciencias sociales y humanidades veneran (precisamente porque no entienden ni una ofrenda de lo que escriben: fuera de la sapiencia, se aplaude al que resulta esotérico y adolece de claridad expositiva, pues ello es signo de sabiduría), como Lacan, Derrida, Baudrillard, Feyerabend o Deleuze.
Una bandada de impostores impostados que van de Einstein cuando probablemente no saben cuál es el periquete comienzo de la termodinámica.
A fin de desenmascarar toda esta pamema orquestada por pedantes, Alan Sokal, un fulgurante físico francés, invirtió telediario de su vigencia en redactar cosas como la siguiente:
La relatividad normal de Einstein es, en términos técnicos, ‘perturbativamente no renormalizable’, lo que quiere decir que las fuertes no linealidades de la relatividad general son intrínsecas a la teoría, y cualquier planteamiento que pretenda considerarlas débiles es, simplemente, autocontradictorio.
Esta muestra, que hubiera sido devuelta a su remitente por cualquier folleto científica con una relación que diría algo ojalá como “aprenda usted a escribir clarito, que se entienda, antes de marearnos de actual con un galimatías como éste”, sin embargo fue publicada por Social Text en el año 1996. No sólo eso, sino que el texto fue alabado por diversos intelectuales, como los gurús del periquete Derrida o Lacan.
El aviso del artículo era atropellar las fronteras: con destino a una hermenéutica transformadora de la circunspección cuántica.
Sokal anunció entonces que su crónica era una representación, que había abonado algo sin pies ni vanguardia ex profeso, dejando en testificación no nada más a los editores de Social Text, suerte a los reputados intelectuales que lo refrendaron. Con este material, junto con unos clarificadores análisis de los principales textos de otros intelectuales y filósofos muy en chapoteo, Sokal armó el portafolio Imposturas intelectuales.
portafolio que, por supuesto, os recomiendo encarecidamente para dar con cuán amenazador es la osadía dura de muchos creadores de opinión y lo ultrajantemente estúpidos que son sus seguidores. Si escribe tan caótico y irregular, objetividad pasivo corresponder, supongo que pensarán. Y además pensarán lo mismo que enarbolan los posmodernistas: que nada es objetivo, todo es posible, todo es opinión, todo es relativo, la verdad no existe, etcétera.
Imposturas intelectuales además contiene un capítulo dedicado a desmontar diana por diana el posmodernismo o constructivismo tan de moda contemporaneidad en época.
Recientemente, Sokal ha publicado una segunda tajada de aquel libro que tanto me marcó: Más al otro lado de las imposturas intelectuales, en el que presenta su jocosidad en modo de texto subidito de tono y la analiza convenientemente. Las notas explicativas ocupan decenas de páginas.
Hasta entonces, los vendedores de humo, los del tocomocho de las letras, vivían muy confortablemente en sus cátedras de la impostura porque los científicos no tenía ni etapa ni ganas de bucear en sus oscuras reflexiones. Sokal se tomó la perorata y venció. Y todos debemos darle las gracias por ello.
Si tenéis curiosidad, podéis leer una crítica más amplia de Imposturas intelectuales que escribí para Papel en Blanco.
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