No tienen una presentación tradicional: Impresos en tinta, sobre papel de diferentes tipos y tamaños, disponibles en librerías y bibliotecas y ordenados en libreros, estantes o vitrinas; son libros digitales, virtuales o electrónicos (e-books, en Inglés).
Son publicaciones de la era digital que aprovechan la tecnología informática para adaptar y transformar la industria editorial, así como el hábito educativo y cultural de la lectura y uno de los objetos más preciados de la invención humana: el libro.
En vez de usar papel, los libros virtuales almacenan sus textos en archivos electrónicos que pueden ser utilizados en computadoras de escritorio, laptops, equipos PDA (significa Asistente Digital Personal, en inglés), teléfonos celulares, o bien en dispositivos especiales, que funcionan precisamente como lectores nativos de e-books.
DE GUTENBERG A CERVANTES
El origen del libro electrónico se remonta a 1971, cuando Michaei Hart, profesor de la Universidad de Illinois, acuñó el término e inició el “Proyecto Gutenberg”, una biblioteca gratuita de libros digitales, cuyo acervo superó, en 2006, los 19 mil ejemplares y, a un futuro no lejano, pretende alcanzar el millón.
Diez años después, en 1981, la editorial Random House puso a la venta un diccionario que sería el primer libro electrónico editado con fines comerciales, dos décadas antes del llamado boom de los libros virtuales, resultado indiscutible del crecimiento de internet en el mundo.
En la actualidad existen editoriales electrónicas y librerías virtuales con extensos catálogos en línea para su consulta y adquisición, así como libros digitales con verdadero éxito comercial, además de numerosos ejemplares para descarga gratuita de autores tanto clásicos como contemporáneos,
Es cierto que el mayor desarrollo del libro digital ocurre en países anglosajones; sin embargo, en el contexto hispanohablante también hay experiencias relevantes como es el caso de la “Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes” o Cervantes Virtual, proyecto auspiciado en 1999 por la Universidad de Alicante, en España, que es hasta el momento la mayor biblioteca digital en español.
Funcionalidad, economía y seguridad.
Los textos digitales son muy funcionales, pues cuentan con herramientas para facilitar la consulta y edición del texto, como buscar palabras, encontrar sinónimos, resaltar líneas o escribir comentarios; también es común el uso de elementos multimedia, como audio y video para complementar el texto, además del apoyo de internet para establecer referencias mediante hipervínculos a fuentes de información adicionales.
Aún más, gracias a la internet, su disponibilidad es muy rápida en cualquier momento y desde cualquier lugar del mundo; su portabilidad es similar a la de los libros impresos, con la ventaja de ser más duraderos; se tiene la posibilidad de almacenar numerosos ejemplares en un breve espacio físico y, por añadidura, los precios suelen ser similares y, en muchos casos, menores, a los de los libros impresos.
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