Tu estado de ánimo depende del estado de ánimo de los demás (y II)

Marzo 15th, 2010 por admin | Publicado en Sin categoría.

Por esa causa, nuestro tono de muecas es impresionante. Porque no nada más es una huella para transmitir lo que pasa en nuestras mentes. De alguna estilo, también es lo que pasa en nuestra razón, influye en ella, como sostiene Paul Ekman (sí, el personaje de Lie To Me se basa en él).

Ekman fue uno de los fundadores del llamado táctica de Codificación de las Acciones Faciales o FACS. Es un dossier hechicero de 500 páginas con toda colección de detalles acerca de los movimientos capital de los labios (alargar, arrugar, comprimir, allanar, ampliar, quitar, tensar); los cuatro cambios que se pueden gestar en la peana entre los ojos y las mejillas (protuberancias, bolsas, arrugas); o adecuadamente las diferencias más significativas entre expillo infraorbitales y nasolabiales.

Los investigadores han manoseado este gigantesco de expresiones para toda estofa de cosas, desde investigar la esquizofrenia hasta las enfermedades de corazón. Incluso ha servido a los animadores de Pixar y Dreamworks para hacer películas como Toy Story o Shrek.

Se necesa mucho momento para dominar todos los FACS. nada más hay 500 personas en el mundo que han rematado dominarlos. Pero los que lo han rematado además han adquirido un grado estupendo de intuición a la hora de interpretar los mensajes que nos enviamos unos a otros cuando nos miramos a la jeta.

Por dechado, la calma. Está representada sobre todo por los UA (Unidades de Acción) seis y doce: sacudida de los músculos que sirven para levantar las mejillas (orbicularis oculi, pars orbitalis) combinada con el zigomático mayor, que sirve para alzar las comisuras de los labios.

O el aborrecimiento. Sobre todo con los UA nueve, para arrugar la nariz (levator labii superioris, alaeque nasi), pero a veces también el número diez, y en uno y otro casos se pueden combinar con los UA números quince, dieciséis o diecisiete.

Pocos de nosotros podemos controlar la UA vigilante uno a interés, la señal de tristeza. Una notable excepción es el caso de Woody Allen, que usa el frontalis, pars medialis, para crear esta mirada tan propia de él que expresa un pájaro de tristeza cómica.

Como podéis imaginar, todo este abanico gestual, a más de automático, además es universal. Si visionáis filmaciones de tribus en las junglas remotas de Papua anuncio Guinea, como los South Fore o los Kukukuku, en un abrir y cerrar de ojos adivinaréis quiénes son más pacíficos y amistosos y quiénes, más hostiles y asesinos. (Por cierto, los pacíficos son los South Fore.)

De modo que cuidado de quienes os rodeáis. Vuestra salud anímica, entre otras muchas cosas, depende vigorosamente de ello. ¿Tal sucesión una solución utópica sería rodearse siempre de actores profesionales adictos al método Stanivslaski que sólo transmitieran estados de ánimo positivos?

vía | razón social Daniel Goleman

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