Sobre terremotos y vulnerabilidad

Febrero 13th, 2010 por admin | Publicado en Sin categoría.

Tras el pavoroso temblor de Haiti, no dejan de escucharse todo tipo de afirmaciones. Si hoy publico este crónica lejanamente relacionado con el desastre es, evidentemente, para intentar acotar algunas de tales aseveraciones comunmente escuchadas. Por supuesto, sobre lo que se ha comentado en algunos lugares acerca de la “venganza” del planeta vía, no habrá nada que decir, templete que intentar otorgar a un planeta interior y comportamientos humanos en reacción a las supuestos “malos comportamientos” de sus moradores es, cuando a excepción de, inmaduro.

Lo genial en el percance de Haiti no ha sido el terremoto como tal, nada extra por otra porción si se contempla una tabla temporal adecuada y se analiza el entorno geográfico y, sobre todo, geológico en el que ha sucedido. No, lo trascendente es envolver que es la vulnerabilidad y el tono de exposición a determinados riesgos naturales lo que acaba por encontrar un resultado u otro. En este percance, como ha quedado simple, esos dos factores han sido críticos. además, pasivo proyectar visible que, atendiendo a los estudios históricos, no se percibe un aumento en el signo de terremotos1, lo que sí se puede observar con luz es que, en lugares especialmente vulnerables, un episodio como éste es realmente destructivo.

Para ver un óleo global sobre este negocio, me referiré a un estudio de la aseguradora Munich RE sobre pérdidas en grandes catástrofes a lo largo del año 2009 del que he tenido conocimiento gracias al geógrafo David Petley.

img
Veamos, hay un abarcamiento de incendios, tormentas, terremotos o inundaciones, como cada año. En cuanto a la distribución, nada original, pues en las áreas de gran flujo sísmico es donde aparecen los terremotos, por pauta. Coinciden muchas de esas áreas con espacios, por lo general, densamente poblados y no muy preparados para recibir golpes como el de Haiti. Habrá quien vea curioso cómo la mayor punto de los desastres ocurren en Estados Unidos o Europa, pero eso no tiene nada que gozar con el vigilante de eventos climatológicos extremos o terremotos, suerte con los lugares donde viven personas aseguradas que han reportado daños o donde la exposición “tecnológica” es mayor. En el Sáhara, la Antártida o Siberia también suceden terremotos o grandes tormentas de arena o gigantescos corrimientos de tierras, pero nadie, o casi nadie, se encuentra allí para verlo o para sufrir daño. Ya se sabe, si un eje cae en medio del bosque, pero ningún está alli para contemplarlo, el percance no ha “ocurrido”. Si el árbol cae en apelación de una vía populosa y detroza varios vehículos, se convertirá en foco de atención para los medios y, cómo no, para las aseguradoras. Porque los riesgos naturales son tales en cuanto puedan afectar a poblaciones humanas, nada más.

Según el informe referido, el 2009 fue un buen año en lo relacionado a grandes desastres, cosa que ya no podremos aseverar de el coetáneo 2010, no obstante se tenga nada más en honra el terremoto de Haiti. En 2009, por tipo, varios terremotos en Indonesia causaron casi 1.200 fallecimientos, el vendaval Morakot se llevó por delante más de 600 vidas en Taiwan, China y Filipinas, al correspondiente que sucedió en América con el huracán Ida, que causó 204 víctimas mortales. El folleto incide especialmente en la importancia de valorar la vulnerabilidad de las diferentes regiones pobladas a la hora de enfrentarse grandes desastres. En este sentido, y a modo de coda, añadiré aquí las palabras que Francisco Calvo García-Tornel publicó en 1984 en GeoCrítica y que he referido en algunas ocasiones en mi blog cartográfico:

Una característica, compartida por todo tipo de riesgos naturales es el hecho de que sus daños potenciales son crecientes. El peligro aumenta a medida que aumenta la población, y ésta a nivel entero es cada sucesión más urbana, más concentrada y más asalariado de infraestructuras sofisticadas y vulnerables.

Existen, al asimilar, presiones tendentes a la obra progresívamente más intensa de áreas donde el caso es elevado. Incluso en algún percance se ha llegado a establecer que la reocupación de un territorio tras un hecho de esta naturaleza puede crearse aumentando el contratiempo en lugar de amínorarlo. Ya se señaló este percance hace momento para la ciudad de Managua en relación con los terremotos, pero en un dominio mucho más destinado ocurren hechos símilares. En la Vega abyecta del Segura (Alicante), en el superficie donde el sismo de 1829 alcanzó un tono de intensidad IX-X, ahora viven cuatro veces más personas que en aquella fecha, con densidades que oscilan entre doscientos y quinientos habitantes por kilómetro cuadrado, y que llegan a 1300 en municipios como Rafal, que en la época se vió rebuscado de lleno. además la familiarización inmediata de reconstruir los núcleos urbanos con planos en cuadrícula y casas bajas se ha abandonado por extremo en los últimos primaveras.

Se comprueba con frecuencia que la vida de un contratiempo, incluso fundamental, no es suficiente para abandonar o acondicionar suficientemente un terreno, cuando esta es por alguna objetividad (fertilidad, sede, etc.) de un logro guardoso alto.

Numerosos factores de diversa pelaje se combinan para dar lugar a que determinados riesgos, en independiente del medio geofísico pero no en exclusiva, produzcan enseres cada momento más graves sobre las poblaciones.

Ante todo el recurso de acumulación de poblaciones, actividades e inversiones en áreas de superficie limitada, en conexión con la intensificación rústico y la urbanización. El crecimiento financiero y humano está combinado a la gravitación del flujo puesto que la noción de catástrofe es relativa más a la amplitud de sus mercadería humanos que a los caracteres físicos que contemporaneidad. En directa exposición con este recurso está la eclosión del llamado “sentimiento de falsa seguridad” que reviste independiente grosor, en especial respecto al riesgo de inundación. La confianza puesta en los embalses, derivaciones, etc., cuya eficacia es a veces deliberadamente exagerada por razones que no son del caso, a la vez que se ocultan sucesos tan obvios como el antagonismo auténtico, en voz baja un medio de lluvias escasas, concentradas en poco fase y violentas, entre un sistema de regadíos valioso y una adecuada salvaguarda contra las inundaciones. Difícilmente los habitantes de un área inundable dísponen de información precisa sobre el caso auténtico que corren, y su percepción de este percance está fuertemente condicionada por la lejanía en el periodo y la magnitud del pequeño acontecimiento catastrófico que han versado. Algo cercano ocurre con el sobrante de los riesgos del apelación geofísico, e incluso del medio biológico por sobrevaloración de las infraestructuras sanitarias existentes.

La humillación del apelación, que llevan incorporada determinados procesos económicos, es otro punto sonado de potenciací6n de las catástrofes: deforestación, éxodo rural, roturaciones y éxito incontrolado de las áreas en cultivo, tienen una particular incidencia en la erosíón, y a través de esta en otros procesos catastróficos.

Por pequeño, frente a la expansión por quebrado de los grupos humanos de las posibilidades de riesgo catastrófico o de su imaginario circunspección, destaca la frecuente inexistencia o inoperancia de los organismos encargados de prevenir o encubrir estos acontecimientos. Desde un punto de vista más vago este factótum social de indudable importancia plantea la cuestión de los diversos tipos hacienda de adaptación y valla contra los diferentes riesgos, muy distintos según el punto de cohesíón social de los diversos grupos y la tecnología de que disponen…

___________
1 En este sentido, recupero el venidero cuadro que elaboré para el artículo Estadística sobre terremotos a nivel entero publicado en La Cartoteca:

Número de grandes terremotos por año (1900-2005) superiores a magnitud 7.0 (Según datos del USGS).
estadística sobre terremotos

Etiquetas: , ,


Articulos Similares

Tags: , ,

Comparte tu opinion