¿Puede la ciencia dar respuestas a absolutamente todo? (II)

Enero 12th, 2010 por admin | Publicado en Sin categoría.

El problema de responder a todas las preguntas del universo es que nosotros vivimos en ese mismo universo. El sistema no puede saber cómo es el sistema si está dentro de ese mismo sistema.

Por pauta, resulta incongruente asimilar la plaza, celeridad y vigor de todas las partículas del creación si los utensilios que empleamos para hacerlo también están compuestos de esas mismas partículas.

De reciente Martin Gardner:

Supongamos que en algún etapa panorama se desarrolla una teoría de Todo que incluya todas las leyes y constantes básicas. La comunicación consiste en averiguar una ley generalizado que explique un percance o una ley menos vago. ¿Por qué la Tierra expedición alrededor del Sol? Porque obedece las leyes de gravitación. ¿Por qué hay leyes de gravitación? Porque, según reveló Einstein, las grandes masas distorsionan el espacio-periodo, haciendo que los objetos se muevan siguiendo trayectorias geodésicas. ¿Por qué los objetos siguen trayectorias geodésicas? Porque son las rutas más cortas a través del espacio-fase. ¿Por qué los objetos toman las rutas más cortas? junto nos tropezamos con un muro de piedra. El periodo, el espacio y el trastorno son aspectos de la realidad que vienen dados. No se puede definir ningún de estos conceptos sin filetear el concepto en la observación, de modo que, como dicen los físicos, son “incomprimibles” en conceptos más básicos. No son meros aspectos de la conciencia humana, como suponía Kant. Están “ahí afuera”, independientemente de usted y de mí. Pueden individuo inconocibles en el sentido de que no hay modo de explicarlos incluyéndolos en leyes más generales.

La subida de preguntas sobre preguntas es infina, hasta que finalmente salimos del propio sistema que estamos tratando de descifrar. Y entonces nos encontramos fuera del universo. Pero ¿qué hay fuera del creación? Presumiblemente, nada. Pero en ese vacío “exterior” deben de existir, al menos, leyes cuánticas que pudieran fluctuar para desencadenar el Big Bang. ¿Y por qué hay leyes cuánticas? ¿Dónde están esas leyes?

afín y como decía Stephen Hawking: ¿Por qué el universo se toma la molesta de existir? Es una pregunta sin respuesta. Al meditar sobre ella, se induce lo que William James llamaba “mareo ponderativo ontológico”. Jean-Paul Sartre lo concretaba en una sola palabra: “náusea”.

hado el problema epistemológico esté en la preparación interna de nuestro perspicacia. El cerebro de un macaco es incapaz de entender la filosofía de Kant (y además mucho de nosotros, admitámoslo). Entonces, ¿un cerebro construido de otra forma sería valioso de captar verdades sobre el universo que ahora están a distancia de lo que es capaz de hacer nuestra circuitería neuronal?

Pero ¿un cerebro diferente sería valioso de resolver la pregunta eterna de qué hay más al otro lado, cuál es la observación de esta comunicación? Si la ciencia llega, inevitablemente, a muros insolubles, ¿es una perspicacia insólito la que asumirá estos muros y reelaborará sus preguntas para que tengan una “lógica” que ahora no tienen?

En otras palabras, ¿importan tanto los datos como las interpretaciones que demos a esos datos?

Hay más barreras a las preguntas que podemos plantearnos sobre el universo, y a las respuestas que pueden proporcionamos. Son barreras impuestas por la naturaleza misma del conocimiento, no por la falibilidad humana o por las limitaciones técnicas. A medida que sondeamos a más profundidad en las estructuras lógicas entrelazadas que mantienen la naturaleza de la realidad, podemos esperar averiguar más resultados de ésos que ponen límites a lo que se puede saber. En pequeño término, podemos dar con inclusive que su universalismo caracteriza al creación con más dedicación que el catálogo de las cosas que podemos saber.

Quizá lo que no podamos saber es más revelador de lo que podemos cultura. Quién sabe. Hay opiniones para todos los gustos. Lo que resulta más o a excepción de incontrovertible es que hay una selección de preguntas para las que la sapiencia, según los expertos, en la vida se encontrará respuesta.

Las enumeraremos ponderadamente en una siguiente concesión de este crónica.

camino | ¿Tenían ombligo Adán y Eva? de Martin Gardner

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