Dejar de fumar: El deseo de fumar

Diciembre 1st, 2009 por admin | Publicado en Sin categoría.


El deseo de fumar, es normal que aparezca durante algún momento, y no significa que estés haciendo algo incorrecto. Es muy trascendente cultura que las ganas de fumar no constituyen un estado perpetuo, suerte al disidente, aparecen y desaparecen. Duran menos de lo que uno puede esperar: no más de cinco o diez minutos, y durante este escalón establecido de fase, la intensidad varía, creciendo hasta su cojones decisivo, y descendiendo luego hasta marcharse. Es fundamental almacenar esto contemporaneidad porque muchos fumadores creen, erróneamente, que una sucesión que aparecen no se marcharán hasta que no vuelvan a fumar, o que durarán horas.
Durante estos momentos puedes emplear estrategias como respirar profundamente con el abdomen, encontrar un paseo, platicar con un amigo o descendiente, etc., es decir, cualquier tajo que te perma relajarte, distraerte y mantenerte concentrado al a excepción de durante unos minutos. El apetito de fumar irá desapareciendo. Y al ronzal de unos días, la frecuencia con la que aparecen disminuirá. Para no sentirte deprimido, piensa sólo en manejar las situaciones que se te presenten durante este época patente, y no te martirices pensando en que vas a sufrir molestias y deseos de fumar durante el sobrante de tu fuerza. Muchos fumadores tienden a fijarse y a recordar nada más los momentos del recorrido en los que el deseo alcanza su decisivo nivel, lo cual aumenta más la probabilidad de volver a fumar que si se tiene una visión más exacta de cómo ha transcurrido el día.
sapiencia responder ante situaciones de riesgo
Tendrás que estar muy avizor a las situaciones de riesgo. Recuerda que son aquellas en las que podrías modificar a fumar. Presta especial delicadeza a las más comunes: roca estado de ánimo, goce, consumo de alcohol, y estar con otros fumadores. Debes corresponder facultado un plan para cada una de ellas. Utiliza las tres principales estrategias de autocontrol ante situaciones que provocan en ti el deseo de fumar: comerse esas situaciones, modificarlas, y sustituir el cigarrillo por otra cosa.
Evitarlas:
Es la estrategia más efectiva para hacer frente a las situaciones que te incitan a fumar. Si no estás ante esas situaciones, no ejercerán ninguna flujo sobre tu sospecha de fumar. Por excelencia, si has verificado que deseas fumar luego del café de la mañana, una estrategia de evitación sería renunciar a tomarlo. Si se te viene a la vanguardia fumar cuando tomas pimple, deberías rehuir estar en situaciones en las que sea probable el consumo de alcohol, e además plantearte, como hábito fresco, desentenderse definitivamente de tomarlo. Si has versado ganas de fumar en la sobremesa, podrías levantarte en un abrir y cerrar de ojos después de terminar de comer.
Modificarlas:
No siempre es posible evitar las situaciones que nos incitan a fumar. En estos casos podemos intentar alterarlas. Por pauta, catar concentrado de naranja en vez de café, rendir un paseo en vez de quedarte viendo la televisión, sentarte en las zonas de no fumadores en los restaurantes que las tengan, o si normalmente deseas fumar mientras conduces, asegurarte de no mantener tabaco internamente del departamento.
Sustituir el cigarrillo por otro objeto o actividad:
Ejemplos de este pájaro de estrategias serían la utilización de la técnica de respiración profunda cuando estamos nerviosos o con voluntad fumar, percibir caramelos o chicles sin carbohidrato, aldabear a un apaño, almacenar un bolígrafo, lápiz, o clip entre los dedos, etc.

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